
Quien se vive respetado y querido, se quiere y respeta
a sí mismo y a los demás.
En quien se confía, confía en sí
mismo y en los demás.
"Solo si los niños pueden vivir hoy plenamente como tales, mañana
serán personas adultas en la plenitud de su potencial. El renacuajo
no se hace un mejor sapo si se lo fuerza a vivir fuera del agua prematuramente.
Así también, el niño no desarrolla mejores cualidades
humanas si se reprime sus impulsos naturales, si se le obliga a portarse como
un pequeño adulto que ha de estar durante muchas horas inmóbil,
callado, asimilando conocimientos en proporciones reguladas científicamente
por medio de lecciones verbales, siguiendo ejercicios predeterminados, de
acuerdo a un horario organizado por especialistas en pedagogía".
José Ortega y Gasset